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jueves, 17 de julio de 2014

X-Men. Días del futuro pasado (2014). Arreglando la saga con viajes en el tiempo



Si de superhéroes he visto casi todo lo que salió en estos años, hay dos franquicias a las que no tenía muchas ganas de acercarme: una era Spiderman, por no verle sentido al reboot de una película del 2002. Y en el caso de la Patrulla X, nunca terminó de gustarme. Me quedé en la primera entrega, en el 2000, porque aún pareciéndome una película muy buena, no me terminaba de convencer ese estilo de acción seria y superhéroes dramáticos. Me olvidé de las dos secuelas posteriores y de su cuarta entrega ambientada en los sesenta. Pero con las buenas referencias de esta, y el que estuvieran de promoción en el cine, me animé a ver la segunda parte de esta última, sin saber gran cosa de su argumento y sin más datos que el saber que había mutantes y un viaje en el tiempo. A los setenta.



X-Men pasado presenta un futuro improbable, en el que los mutantes han sido diezmados por unos robots conocidos como centinelas, capaces de adaptarse a cualquiera de sus poderes y destruirlos. La única esperanza son los poderes de una de ellos, quien puede enviar la conciencia de un voluntario hacia atrás en el tiempo y cambiar la historia. El único que podría soportar un viaje de varias décadas es Lobezno, que vuelve a 1973 para encontrar al profesor Xavier y a Magneto y así evitar el asesinato Bolívar, el creador de los centinelas. Pero el profesor Xavier ha perdido todo interés por seguir adelante defendiendo a los mutantes. Ha perdido a Raven, quien ahora intenta acabar por Bolívar, y Magneto ha sido encarcelado. Y el tiempo con el que cuenta Lobezno para cambiar el pasado es breve, por lo que debe convencer a Xavier de rescatar a su amigo e intentar trabajar juntos para evitar el futuro que conoce.


Si en un principio contaba con algo no tan ligero como el Marvel de Disney, pero menos serio que la del 2000, iba un poco equivocada. El escenario es bastante más oscuro, tanto en el futuro como en el pasado de los personajes, y la trama con un humor muy escaso, pero más sarcástico y muy bien dosificado. También están muy lejos de la escabechina que supusieron las dos primeras secuelas (que por lo que me contaron, muere hasta el apuntador, y sin mucho sentido a veces), con un tono más optimista que estas y quizá preparando el terreno para una secuela en la época actual, con el equipo formado por Lobezno, Tormenta y el resto. En cierto modo parece que recurrieron al mismo sistema que los comics cuando una trama se embrolla demasiado: paradoja temporal, y aquí no ha pasado nada. Pero habiendo llegado como espectadora nueva, me parece interesante el darle un cambio a una saga que en un principio, no terminaba de gustarme.



También se nota la intención de hacer una película de superhéroes un tanto respetable, o más bien, que esta no se quede en una sucesión de explosiones y efectos CGI: el reparto es de primer nivel. Hay caras conocidas de la primera entrega, como Hale Berry (que casi desapareció de la escena tras Catwoman), en escenas muy breves y a modo de continuidad, y Hugh Jackman, a quien Lobezno lo convirtió en un actor conocido y que aquí retoma su papel en el estilo que más o menos recordaba de entonces…porque tampoco he visto sus películas de Lobezno, vaya. Pero los más destacables, además de Ian Mckellen, son Michael Fassbender como Magneto joven, y especialmente, Jennifer Lawrence como Raven, una actriz que hoy se encuentra en un buen momento, pero que al ser capaz de interpretar un personaje creíble cuando va caracterizada de la cabeza a los pies, demuestra que su popularidad es bastante justificada. Peter Dinklage sale muy poquito, pero tan bien como podía esperarse de el hombre que interpretó a Tyrion Lannister.



Además, el presupuesto no solo se ha quedado en hacer volar estadios de fútbol y en recrear futuros siniestros. Uno de los detalles más divertidos ha sido la recreación de todo lo relacionado con los setenta: desde todo tipo de tecnología y gadgets que aparece, tanto como atrezzo o decorado (hasta una máquina de Pong), como los vestuarios, donde directamente se han desmadrado: pantalones de campana por todas partes, abrigos largos, jerseys de cuello vuelto y chaquetas de cuero con solapas enormes…A veces parecía que los personajes se movían por una auténtica película de espías de los setenta, con todos sus excesos. Y lo cierto es que estaba muy bien conseguido.



Aún teniendo en cuenta esa trama que borra la de las películas anteriores, X Men me ha convencido. No solo tiene acción y efectos especiales, sino personajes y un reparto que sabe estar a la altura, además de unas dosis de humor un tanto sarcástico, donde saben aprovechar bastante bien el problema con las licencias de Marvel: si Mercurio es un personaje que pertenece exclusivamente a Disney, pero también ligado a la Patrulla X. aquí no dudan en hacerlo aparecer sin ningún complejo, limitándose a no mencionar su nombre oficial y a referir, de forma muy sutil e irónica, su relación con el grupo de superhéroes.

2 comentarios:

Kaoru Himura-Takarai dijo...

Es X-Men, ¿qué esperabas? Lo digo por lo que comentas de la trilogía, de los héroes dramáticos. Los cómics de X-Men son serios. Que se trate de mutantes no quita que la historia sea seria, trágica en ocasiones, y esté relacionada con el mundo real.
Personalmente, adoro X-Men. Las tres primeras están bien, les tengo cariño a pesar de que la historia sea totalmente inventada y Anna Paquin encarme a Pícara (¿por qué, dioses, por qué?).
La verdad es que estas dos precuelas que han sacado ahora, sobre quiénes eran Xavier y Erik, me han gustado bastante más. Aunque la trama sigue siendo distinta de la original, han sabido sacar lo importante de cada personaje y las interpretaciones son muy sólidas.
Y qué decir de Quicksilver. <333

Renaissance dijo...

Por eso precisamente: ese tipo de superhéroes más serios no me gustaba en su momento, de ahí que me quedara en la primera película, y no creo que vea las dos siguientes. Con la serie empezada con First Class me ha gustado mucho más, tanto la relación entre Xavier y Erik, la ambientación, la estética..todo.
Curiosamente, los diálogos que tenía Anna Paquin en esta entrega los han cortado, quedándose con una breve aparición final por aquello de hacer la referencia. Me da que no va a haber mucha Paquin en la próxima.

Solo digo que Michael Fassbender le gana por goleada a Evan Peters..:3

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